Se denomina “cerveza de abadía” a toda cerveza vinculada a una abadía mediante una licencia vendida a una cervecera. Puede tratarse de una abadía o de un monasterio que sigue en actividad, que ya no existe o que nunca ha existido.

Con este título, la cervecería puede utilizar el nombre de la abadía en la etiqueta de la cerveza y en sus campañas de comunicación. De hecho, incluso una abadía desaparecida o en ruinas puede dar nombre a una cerveza. Para ello, la cervecera paga derechos a las órdenes religiosas por el uso de su imagen de marca monástica.